huipiles
En el gran contexto de cultura indígena, tejer representa un vínculo con la civilización Maya antigua. En el huipil se muestra la habilidad de la tejedora y es, por así decirlo, el elemento etnográfico que diferencia la indumentaria de una aldea de otra. El huipil es una prenda parecida a una blusa que describe esculturas antiguas Mayas, figurines y pinturas. La palabra huipil se deriva de la lengua Náhuatl (azteca), aunque la palabra po't es la más usada en los grupos lingüísticos en Guatemala. Nim, significa y se asocia con grande y especial, por lo tanto Nim Po't se entiende como huipil ceremonial.



 

Una mujer puede pasar meses tejiendo un huipil, cuando técnicas o diseños complejos son requeridos. A través de la selección de diseño, material y técnica de terminado, se puede saber la información de la tejedora, como el lugar de nacimiento, trasfondo religioso, posición social, habilidad para tejer y personalidad. Las mujeres indígenas pueden leer los mensajes cifrados en los huipiles, con solo una mirada.


Los huipiles son construidos de uno a tres lienzos brocados (paneles de tela rectangulares), tejidos en un telar de cintura, o en un telar de pedal para pié. O pueden ser fabricados de tela comercial que es adornada con bordados y encaje. Cuando se usan varios lienzos, se cosen a lo largo usando gran variedad de técnicas, regularmente con una randa (bordado decorativo para unir lienzos.) Cuando la prenda está hecha de dos lienzos, la abertura para la cabeza se hace dejando los lienzos sin coser; o, cuando la prenda posee de uno o tres lienzos, se hace un corte redondo, cuadrado o en "v". La abertura del cuello y de las mangas puede dejarse sin terminar, o son adornadas con encaje o bordadas a mano o a máquina; así como diferentes tipos de puntadas complementan el adorno. Las mangas son raras en los huipiles, pero aparecen en los huipiles de Sololá, Santiago Chimaltenango y en algunos huipiles de bebés. En algunas aldeas con huipiles cortos se usan de fuera, colgando sobre la falda, aunque en la mayoría se usa dentro de ella. Una costura mínima puede ayudar a definir los hombros o a tallar la prenda al cuerpo.


La mayoría de huipiles son brocados, y por medio de ello, los diseños son creados durante el proceso de tejido introduciendo hilos de tejer suplementarios. Santiago Atitlán, Patzún y San Andrés Xecul, son de las pocas aldeas que adornan sus huipiles con bordado a mano, que es una decoración superficial hecha con aguja e hilo. Hay diferencias entre un huipil tejido a mano y una blusa hecha de tela comercial, aunque algunos estilos de blusa pueden ser específicos de alguna aldea y por ello pueden ser considerados huipiles.


Hay estilos en muchas aldeas que diferencian un huipil de uso diario de otro para ocasiones especiales, como casamientos y eventos de cofradías (hermandades cívico-religiosas). Regularmente usado sobre el huipil de uso diario, el huipil ceremonial, es más largo que el anterior; hecho de materiales caros como la seda o el ixcaco (algodón café de color natural), tiene diseños en el estilo tradicional antiguo, que son importantes para mantener las tradiciones de tejido de la aldea.

El huipil es la mejor expresión de tejido artístico nativo, dando a la tejedora identidad como mujer e individuo dentro de su comunidad.



Huipiles

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